Cuando TS Foxxy entró por primera vez en un estudio de grabación, no imaginaba que su nombre se convertiría en sinónimo de autenticidad dentro de la industria para adultos. Nacida en una pequeña ciudad del sur de Estados Unidos, desde muy joven sintió que su identidad de género no coincidía con el cuerpo que le había tocado. Esa disonancia la acompañó durante la adolescencia, marcando cada paso de su transición personal mucho antes de que el mundo la conociera frente a una cámara.
Foxxy recuerda que a los dieciséis años empezó a investigar en foros online sobre hormonas y cirugías. Sin apoyo familiar directo, ahorró durante meses para costear sus primeras consultas médicas. “No fue fácil, pero sabía que era el único camino para sentirme completa”, confesó en una entrevista temprana. A los diecinueve ya había iniciado la terapia hormonal, y dos años después se sometió a una cirugía de afirmación de género en Tailandia. Durante ese proceso, descubrió que su cuerpo respondía bien a los tratamientos y que su belleza natural comenzaba a abrirle puertas en el modelaje.
Fue en una convención de entretenimiento en Miami donde un cazatalentos la abordó. Foxxy dudó al principio, preocupada por el estigma que aún rodea a las personas trans. Pero la oferta económica y la promesa de un entorno profesional la convencieron. Su primera escena, grabada en 2017 para un estudio independiente, la posicionó rápidamente como una de las intérpretes trans más versátiles. “No solo me aceptaron tal como era, sino que mi identidad se convirtió en mi fortaleza”, comentó más tarde. Desde entonces, ha trabajado con productoras de renombre y ha acumulado miles de seguidores en redes sociales por su carisma y autenticidad.
En 2020, TS Foxxy recibió su primera nominación a los premios AVN en la categoría de mejor escena trans. Aunque no ganó, el reconocimiento la animó a diversificar su contenido: incursionó en el modelaje webcam, la creación de contenido exclusivo para suscriptores y colaboraciones con marcas de lencería inclusiva. También fundó su propio sitio web, donde comparte sin censura su día a día, desde rutinas de ejercicio hasta reflexiones sobre la aceptación corporal. “Ya no vivo para cumplir expectativas ajenas; cada video, cada foto, es una declaración de que existimos y merecemos visibilidad”, afirma.
Fuera del set, Foxxy ha utilizado su plataforma para alzar la voz contra la discriminación laboral hacia la comunidad trans. Organiza charlas virtuales con jóvenes que están iniciando su transición y colabora con organizaciones que brindan apoyo psicológico. Su círculo cercano describe a una persona disciplinada, que entrena cuatro veces por semana y sigue una dieta estricta para mantenerse en forma, pero también alguien que disfruta cocinar recetas sureñas y pasar tiempo con su pareja, un músico independiente. “Lo que más valoro es poder despertarme cada mañana y sentirme en paz con mi reflejo”, dice, mientras ajusta el marco de una fotografía en la sala de estar de su departamento en Los Ángeles.
Hoy, a los 28 años, TS Foxxy sigue activa en la industria, pero con una mirada más selectiva. Rechaza proyectos que considera explotadores y prioriza aquellos que le permitan expresar su arte sin disfraces. Su legado, dice, no se mide en visitas o premios, sino en la cantidad de mensajes de chicas trans que le agradecen por mostrarse sin filtros. Mientras prepara su próximo set de grabación, sabe que cada escena es una oportunidad para seguir contando su historia, una que empezó con una niña que soñaba con ser ella misma.